Estas son algunas técnicas que se experimentan en la investigación, muchas de ellas se propusieron en la última Jornada DIM (Barcelona 21-12-2010).

 1.- Evaluación con apoyo documental (donde los alumnos se encuentren cómodos y puedan acceder a fuentes de información para afrontar las tareas). Es la principal de las técnicas que se proponen. Orienta la realización de actividades de aprendizaje con la posibilidad de consultar documentos (apuntes, libros, Internet). Es decir, les dispensa de la memorización previa de los recursos que necesitan para realizar las tareas.

  Y es que sin obviar la NECESIDAD de seguir memorizando muchas cosas, en una sociedad en la que siempre vamos a tener un ordenador e Internet cuando tengamos que realizar una actividad laboral que requiera gestionar información, entendemos que lo que debe hacer hoy la escuela es preparar a cada estudiante para que “él y su ordenador” sean capaces de llevar a cabo cualquier tarea.

 – Preguntar a su alumnado cómo quieren los exámenes con libros-apuntes o sin ellos.

 – Realizar controles memorísticos sólo un 20% de las evaluaciones: fórmulas, eventos, fechas, personajes…. El resto de evaluaciones basarlos en actividades de análisis, síntesis, desarrollo, conclusión y resultados… con apoyo documental.

 2.- Evaluación “a la carta”

 – Los alumnos eligen una parte del curriculum, de las tareas a realizar (supone un 30% de la nota). Otro 50% lo decide el profesor. El 20% restante es para valorar el esfuerzo y la actitud. 

– Se establece que cada alumno debe lograr un determinado número de “positivos” para aprobar. Y para ello debe afrontar diversas actividades que puede elegir de una lista. Cada actividad bien realizada supone ganar unos positivos.

 – Cada alumno dispone inicialmente de unos “positivos” (o tal vez de una nota inicial = 5 -aprobado- ) que procurará no perder (por incumplimiento de sus obligaciones: realizar los trabajos, bien o mal pero realizarlos) y deberá ver de incrementar mediante la correcta realización de diversas tareas. 

3.- Otras actividades de la evaluación con apoyos

 – Evaluación continua, no solo el examen. Desdramatizar el examen mediante su inclusión como una actividad más de su proceso de aprendizaje. 

– Evaluar diversas competencias (talentos), no solamente la memoria.

 – Concentrar los exámenes (memorísticos y de competencias) un día al mes.

 – Dar pistas al alumnado que no sabe bien ciertas preguntas del examen: palabras clave. Incluso dejarles el libro 5 minutos antes de empezar el control.

 – Adaptar el lenguaje de los exámenes a su nivel de entendimiento, realizando un control trimestral con lenguaje técnico para no excluirlo totalmente de la formación.

 – Hacer simulación de controles que sirvan de entrenamiento y prácticas de razonamiento para después hacer el válido.

 – Hacerlos responsables de ciertas tareas relacionadas con la evaluación: diseñador de preguntas de examen, corrector de exámenes…

 – Que los alumnos se corrijan entre ellos los ejercicios, siguiendo las orientaciones del profesor. O bien corregir y puntuar los controles los propios alumnos públicamente, preferible con la pizarra digital y que ellos expliquen los errores y soluciones; después los corrige el profesor.

 – Preparación conjunta de exámenes: los alumnos proponen 7 preguntas y los profesores 3.

 – Establecer métodos de reorientación de su trabajo a través de realización de actividades complementarias: modificar los trabajos flojos después de evaluados y volverlos a entregar.

 – Evaluar por portafolios, que contengan los principales trabajos realizados por cada estudiante en un periodo de tiempo.

 – Evaluar también mediante debates. Dividir el alumnado en partidarios y detractores de una temática y evaluar sus razonamientos y conclusiones.

 – Pruebas escritas cortas que exijan al alumno una lectura comprensiva previa de documentos y una posterior síntesis o valoración.

4.- Refuerzos y retos avanzados para quien los necesite  

– Favorecer la atención a la diversidad mediante la definición de objetivos adaptables a las capacidades de cada alumno. 

– Tener una persona que ayude en el refuerzo formativo de ese alumnado: un alumno tutor del aula, un profesor de refuerzo, una madre en ciertas horas de clase, una asociación del barrio, un colega…

 – Seminarios particulares en horas de tutoría, recreos o de guardia.

 – Atender a los alumnos que van bien, proponerles nuevos retos para que sigan con estímulo para aprender más y no se desmotiven (a veces alumnos con altas capacidades tienen problemas de integración al grupo clase y están desmotivados).

5.- Clima de clase, valor del esfuerzo y tratamiento de la diversidad 

– Crear en el aula un clima de afectividad y respeto a la diversidad, en el que primen las buenas formas. 

– Potenciar la autoestima de los alumnos y el “valor del esfuerzo” mediante refuerzos positivos inmediatos a los esfuerzos que realicen (incluso con independencia de la calidad del resultado): si hay esfuerzo del alumno y buena dirección del docente, al final se aprende.

 – Cada alumno dispone de una “cartilla” donde se especifican los aprendizajes (competencias y otros saberes), esperados y se van acreditando los aprendizajes que realiza cada uno. Así conocen bien lo que se espera de ellos y lo que les falta aprender. 

– Realizar en el aula actividades heterogéneas que potencien el talento particular y reactiven la inteligencia generadora. 

– Potenciar, mediante actividades adecuadas, los distintos estilos de aprendizaje de los alumnos.

 – Clases dinámicas, bidireccionales, en las que se usan medios novedosos, se respeta la opinión de los demás, se rompen las barreras tradicionales del tiempo y el espacio, se instruye con contenidos dinámicos y cambiantes.

6.- Todos pueden enseñar 

– Tutorías entre iguales. Promover el rol del alumno profesor: alumnos avanzados pueden tutorizar a sus compañeros, grupos de alumnos pueden explicar temas a toda la clase…

– Los alumnos de cursos superiores realizan tutorías con alumnos de cursos inferiores. En este caso se apunta la posibilidad de aumento de motivación, autoestima y seguridad.

 – Aprovechar aportaciones educativas que puedan realizar padres y asociaciones culturales del entorno.

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